En medio de la creciente presión por hacer más sostenible la extracción de recursos, surge el concepto de minería regenerativa, un enfoque que propone ir más allá de reducir impactos y plantea que la actividad minera podría incluso mejorar el entorno donde opera.
Este modelo contempla acciones como la restauración de ecosistemas, el uso eficiente del agua, la incorporación de energías limpias y una mayor participación de las comunidades locales en los beneficios del proyecto. La idea central es generar un impacto positivo tanto ambiental como social, en contraste con la visión tradicional de la minería.
Sin embargo, especialistas señalan que este enfoque aún se encuentra en desarrollo y no existe un estándar claro que garantice su aplicación. En algunos casos, advierten, el término puede utilizarse más como una estrategia de posicionamiento que como una práctica consolidada.
Así, la minería regenerativa se posiciona como una propuesta prometedora, pero también como un concepto que genera dudas sobre su viabilidad real en una industria inherentemente extractiva.