En los últimos años, México ha cobrado relevancia internacional por sus recursos de litio, un mineral clave para la fabricación de baterías de autos eléctricos y tecnologías limpias. En un contexto donde potencias como Estados Unidos y China compiten por asegurar estos recursos, México se vuelve estratégico.
El país cuenta con uno de los yacimientos más grandes en Sonora, pero su desarrollo ha sido más lento de lo esperado. En 2022, el gobierno decidió nacionalizar el litio y crear una empresa estatal para su explotación, buscando que los beneficios permanezcan en el país.
Sin embargo, México enfrenta retos importantes: falta de inversión, tecnología limitada y cambios regulatorios que han generado incertidumbre. Mientras otros países avanzan rápidamente en la producción, México aún no inicia una explotación significativa a gran escala.
Esto deja una pregunta clave en el escenario global: ¿México logrará posicionarse como potencia en litio o quedará rezagado frente a otros países?